29 de mayo de 2022

Radio Republicana

Resolución del Secretariado del Comité Central del PCE sobre las tensiones entre EEUU/OTAN y Rusia en el tablero ucraniano

Resolución del Secretariado del Comité Central del PCE

El reconocimiento de las repúblicas populares del Donbás que ha realizado Rusia, aunque viene a incrementar la tensión, no es el corazón de la actual tensión en Ucrania y en Europa.

El estallido de esta crisis no puede desvincularse de su origen: la constante expansión de la OTAN en Europa oriental, hasta las mismas fronteras rusas, y el golpe de Estado del Maidán que impulsaron Estados Unidos y sus aliados en Ucrania en 2014. La resistencia al golpe de Estado en buena parte del país fue aplastada en aquellos días por el ejército ucraniano, aunque en el Donbás consiguieron resistir. Desde entonces, el gobierno ucraniano se ha adentrado en una peligrosa aventura apoyando a Estados Unidos y la OTAN en sus planes de expansión en Europa del Este, reclamando además su incorporación a la Alianza atlántica a sabiendas de que ello representaría un grave peligro que Rusia no puede ignorar: Moscú quedaría a apenas diez minutos de ser bombardeada por hipotéticos misiles norteamericanos desplegados en Ucrania.

Para agravar más la situación, el presidente Zelenski afirmó en la Conferencia de Múnich que Ucrania podría recuperar el armamento atómico, algo que violaría el Tratado de No Proliferación Nuclear y situaría al mundo en un punto de difícil retorno, cuando lo que necesita es impulsar el desarme y no la militarización. Que, además, Zelenski, declare que considerará la ruptura de relaciones diplomáticas con Rusia no ayuda a encontrar vías de solución a la crisis.

Los acuerdos de Minsk para terminar con el conflicto en el Este de Ucrania han sido ignorados por Kiev con el apoyo de Estados Unidos, bombardeando el territorio de forma constante e ignorando su obligación de otorgar un estatuto a la región, y tras ocho años de guerra y sufrimiento de la población civil en el Donbás es obvio que a Washington y a sus aliados no les preocupa esa situación sino la incorporación a su área de influencia de nuevos espacios en Europa y en la periferia rusa.

Que Putin haya pasado de reclamar el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk a reconocer a las repúblicas de Donetsk y Lugansk es un hecho grave e irresponsable que puede suponer el entierro definitivo de estos acuerdos y da munición a las posiciones más belicistas, tanto en EE.UU como en la UE. Que Scholz detenga la certificación del gasoducto Nord Stream 2, tampoco contribuye a disminuir la tensión internacional. Porque la ampliación de la OTAN no responde a ninguna necesidad estratégica ni a una genuina preocupación por la paz y la soberanía de los pueblos, sino a la ambición norteamericana por preservar su hegemonía militar y política en Europa y en el mundo. Solo hay que recordar a Kosovo para encontrar la lógica imperial de Estados Unidos.

El gobierno de Poroshenko ayer y el de Zelenski hoy, han convertido a Ucrania en un Estado fallido, sumido en una aterradora corrupción, complaciente con las bandas de extrema derecha y nazis que campan por el país, y persiguiendo a la izquierda, como en la matanza de Odessa o en muchos asesinatos que siguen sin aclararse.

Han convertido a Ucrania en un instrumento de Estados Unidos para continuar su acoso a Rusia: desde el intento de sabotear el gasoducto Nord Stream 2, pasando por el envío de armamento a Ucrania y de nuevos contingentes militares de la OTAN en toda la franja situada junto a las fronteras rusas que va desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro, el proceder de Washington no tiene justificación. Como no la tiene que la ministra de Asuntos Exteriores española, Robles, haya acudido a Bulgaria a visitar al contingente militar enviado, avalando el discurso belicista de Estados Unidos y la OTAN con el pretexto de la “solidaridad atlántica”. Y como tampoco tiene justificación la penosa subordinación de la Unión Europea a las imposiciones de Estados Unidos, avalando su agresividad y colaborando en el reforzamiento de su dispositivo militar en el Este de Europa.

Es revelador de la hipocresía estadounidense que Biden y Blinken, secundados por Stoltenberg, hablen ahora de respeto a la soberanía y al derecho internacional, cuando su país fue capaz de destruir la pequeña Yugoslavia, segregando a Kosovo, sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU; cuando lanzó guerras e invasiones en Afganistán, Iraq, Libia y Siria, cuando bombardea a poblaciones civiles y organiza grupos terroristas para utilizarlos a conveniencia, y cuando recurre sistemáticamente a impulsar operaciones para derribar gobiernos que no le satisfacen, como hizo con el de Yanukóvich en Ucrania o como intentó en Bielorrusia.

En esta grave hora, es urgente que el mundo reclame el retorno a la cordura, y Estados Unidos y la OTAN deben abandonar sus objetivos hegemónicos y renunciar a su constante expansión militar. El imperialismo no busca la paz, sino el dominio del mundo. Por ello, la Unión Europea debería exigir el desmantelamiento del arsenal nuclear estadounidense en Europa, que no sirve a la causa de la paz, sino a los planes del Pentágono. Al mismo tiempo, el Presidente Putin no debe impulsar acciones que eleven las tensiones militares, debe volver a la senda del derecho internacional, de respetar y reivindicar el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk, evitando favorecer a quienes pretenden llevar al mundo a un Estado de Guerra Fría.

Desde el PCE consideramos que es imperativo que todos los países, y principalmente las grandes potencias, sean conscientes de que la seguridad es indivisible y no puede conseguirse a costa de otros y que solamente un Orden Internacional de carácter multilateral puede garantizar un futuro de paz y prosperidad para la Humanidad.

El respeto al derecho internacional, a la Carta de las Naciones Unidas, la consolidación de la paz y la colaboración entre los pueblos deben presidir las preocupaciones de las cancillerías, porque hoy el riesgo no es solo el destino del Donbás, sino el propio rumbo de la humanidad.

El Partido Comunista de España considera necesario e inaplazable el impulso y fortalecimiento de un amplio movimiento por la paz y la estabilidad en Europa y en el mundo.

El Partido Comunista de España defenderá en todas las instancias la necesidad de retornar a la vía del diálogo, la diplomacia y la negociación política para buscar la solución de este conflicto en el marco de las Naciones Unidas, con acuerdos entre EEUU y su brazo armado, la OTAN, de un lado; y Rusia del otro, para los que hace un llamamiento al cumplimiento e implementación de los Acuerdos de Minsk, y reclama también al gobierno español y a la Unión Europea que trabajen en esta línea y descarten la vía militar o la de las sanciones y las medidas coercitivas como mecanismo para la resolución de conflictos.

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