7 de diciembre de 2021

Radio Republicana

VERGÜENZA

Sobran las palabras; el gesto de M. Rajoy es suficientemente elocuente. Una sesión parlamentaria en enero de 2016

Vergüenza”. Capitán Cobarde (Interpreta: Astola). 2019.

La ininterrumpida concatenación de bochornosos acontecimientos por los que hemos venido pasando las últimas semanas está provocando que una buena parte de las personas decentes que habitan esta tierra vea urgente la necesidad de encontrar una solución que evite que la impotencia que se siente frente al abuso del poder, frente a la injusticia y el oprobio, pueda desmovilizar peligrosamente a esa parte del electorado que, hasta el momento, se ha resistido como gato panza arriba a ser arrastrada definitivamente por la desidia y a tirar la toalla. Aunque, tal y como está el patio, eso último pueda resultar en ocasiones más apetecible que seguir dejándose la piel en estúpidos combates semióticos, porque nadie con un mínimo de dignidad puede hacer de tripas corazón cuando el sentimiento que marca el día a día de este país es el de una profunda y dolorosa VERGÜENZA.

Una VERGÜENZA que los españolitos de a pie venimos arrastrando desde tiempos tan remotos que se pierden en las fosas -que no ya pozos- de nuestra memoria. Una VERGÜENZA que a diario nos hace recordar que seguimos siendo campeones indiscutibles en el uso y abuso de casi todo lo peor, ya se trate de ludopatía juvenil, de prostitución y pornografía, de tráfico y consumo de droga, de ancianos muertos de COVID en residencias o de la impunidad con la que en ocasiones se tortura en prisiones, comisarías y CIES. Una VERGÜENZA que nos desborda cuando corroboramos que el 31% de nuestros niños y niñas viven por debajo del umbral de pobreza o sufren carencia material, aunque para sufragar la siniestra “fiesta nacional” siempre haya disponibles algunos milloncejos; cuando no podemos entender como el precio de la energía sube cada día sin que nadie le ponga remedio, o que la educación y la sanidad lleven camino de convertirse en un lujo al alcance de unos pocos; cuando nos enteramos de que son ya casi 40 las mujeres víctimas mortales de violencia de género y eso que aún no se ha acabado 2021 (pero es que, como VOXciferan algunos, ya sabéis que de tanto en tanto hay que ponerlas en su sitio…); cuando nos informan de que solo una de cada diez agresiones homofóbicas se denuncia, a pesar de que en los últimos 5 años estos delitos hayan aumentado de forma exponencial, a veces al grito de “fuera maricones de nuestros barrios”, sin que por el momento exista ni una sola sentencia ejemplarizante al respecto. Una VERGÜENZA, en definitiva, que se vuelve insoportable al constatar la absoluta indefensión que sufre la ciudadanía, incluso aquellos que por sus responsabilidades públicas deberían de estar especialmente amparados por el Estado de Derecho, si acaban convirtiéndose en objetivo del ataque contundente y despiadado que el (neo)nacional-catolicismo ejerce desde esas azoteas del poder, siempre ocupadas por francotiradores mercenarios a los que, por regla general, se les se les paga su soldada con el dinero de tod@s.

El grado de degeneración del poder judicial español al que, por acción u omisión, unos y otros hemos contribuido, alcanzó sus cotas más extremas hace pocos días cuando, a la par que se aconsejaba exonerar al Borbón emérito de toda responsabilidad relacionada con su (presunta) ininterrumpida carrera delictiva, trufada (presuntamente) de sobornos, mordidas, astillas, comisiones, favores, cuentas opacas, tarjetas bancarias (más opacas aún), paraísos fiscales y paraísos terrenales (aunque en Dubái el güisqui y el tintorro estén carísimos), también urdían mil y una triquiñuelas para acabar con la carrera parlamentaria de Alberto Rodríguez: A decir de todos, una de las personas más honestas, desinteresadas y decentes del cada vez más enfangado panorama político patrio. Una defenestración que no habría sido posible sin la necesaria colaboración de la presidenta del Congreso de los Diputados y 3ª autoridad del estado (con el beneplácito, es de suponer, de la 1ª y la 2ª).

Han sido muchas y diversas las voces que, desde diferentes púlpitos -y no todos progresistas-, han razonado, argumentado y demostrado que la maniobra de inhabilitación ejecutada contra este obrero industrial, exdiputado y exsecretario de organización de UP no se ha basado en derecho ni en ley ni en nada que se le parezca: Ha sido simplemente una escandalosa jugarreta paralegal que, si nada lo remedia, volverá a hacer que nos ruboricemos de VERGÜENZA cuando desde Estrasburgo equiparen, de nuevo, la salud democrática de la judicatura española con la de Hungría o Polonia (mejorando lo presente). Pero, para cuando tengamos constancia escrita y lacrada de que, una vez más, nuestros togados se han pasado (presuntamente) la legalidad por el arco del triunfo, el mal ya estará hecho y difícilmente podrá revertirse. Porque el objetivo que se pretendía alcanzar con la aplicación de esa condena en la figura de Alberto Rodríguez le podía haber tocado en la rifa a cualquiera, ya que su intencionalidad no ha sido otra que la de emitir un rotundo aviso a navegantes, escrito con mayúsculas y en negrita. Algo así como: “Aunque la constitución del 78 diga lo contrario, la política no puede dar cabida a cualquier mindundi. Si alguien pretende entrar en el club sin estar avalado por el indispensable pedigrí, que se atenga a las consecuencias”. Más que claro, clarinete. 

Una vez más, mientras disfrutábamos como niño con zapatos nuevos del flamante e inédito gobierno de coalición, hemos vuelto a pecar de ingenuos y, como viene siendo habitual desde hace más de 80 años, hemos confiado en que la Bestia estaba herida de muerte y que no había ya nada que temer. Olvidamos que nunca se juzgó a ningún responsable de nada, ni de los mayores desfalcos ni de la represión más sangrienta; que nunca se cuestionaron dinastías ni sagas familiares; que jamás se pidieron responsabilidades a jueces ni a obispos, a policías ni a ladrones. Todo se solventó muy “a nuestra manera”, de forma muy lorquiana: Cerrando a cal y canto balcones y postigos y empujando a escobazos las pelusas bajo la alfombra. Pero esta “omertá cañí” ya no puede seguir siendo nuestro bálsamo de Fierabrás, porque ha sobrepasado, y con mucho, su fecha de consumo preferente. Este mes, por primera vez en la historia de esta tierra, cinco (por el momento) valientes mujeres están dispuestas a intentar poner freno a este despropósito político que, a fuerza de gónadas de machotes, machitos y machirulos varios ha llevado a convertirnos en una burda caricatura de lo que un día se conoció por Democracia.

Cinco (por el momento) mujeres empoderadas, no tanto porque así se sientan, como porque, sin duda, detentan entre todas pingües parcelas de poder mediático y real, pretenden conseguir lo que ningún partido pudo nunca; ni en clandestinidad ni en libertad: Una unidad de las fuerzas progresistas, sin débiles y fuertes, sin mayoritarios y minoritarios, sin egos y currículos, sin popes y aparatos. Un Frente Amplio que sea capaz de generar un movimiento popular lo suficientemente esperanzador, abierto, plural y heterodoxo como para poder reunir bajo un mismo programa a millones de personas decentes que están convencidas de que el futuro de este país pasa, ineludiblemente, por iniciar un Proceso Constituyente en el que la ecología, el feminismo, el federalismo, el equitativo reparto de la riqueza, el valor de lo público, la separación de poderes y la representatividad real sirvan para construir una alternativa frente al corrupto y obsoleto cortijo de señoritos en el que han convertido al país. Un Proceso Constituyente que abra la puerta a una República democrática y social, capaz de asumir los dificilísimos retos que le esperan a España en las próximas décadas.

Yolanda DíazAda ColauMónica OltraFátima Hamed Hossain y Mónica García se reunirán el próximo día 13 de noviembre en València, para intentar esbozar las bases de lo que puede llegar a ser el proyecto político más interesante que haya vivido este país desde el 15M. En nuestra mano está que los primeros acuerdos a los que estas 5 mujeres lleguen no se echen a perder bajo el peso del sectarismo y de la intolerancia. Porque si hay algo que la ciudadanía progresista ya debería de tener muy claro es que la ortodoxia, la fe y los mesías son hoy en día, afortunadamente, patrimonio exclusivo del fascismo. Quizás el éxito de este Frente Amplio pueda ser el único remedio que nos queda para conseguir desterrar de nuestras vidas tantos y tantos siglos acumulando VERGÜENZA.

VERGÜENZA

Vergüenza
Vergüenza
Vienen a caballo los señores de la muerte que pisaron
Nuestros brazos.

Vienen vacilando con la lengua cortijera
Patria rancia que envenena
Llegan de la mano de los nietos del fascista
Ahora sacan pecho y las flores agonizan.

Vergüenza
Vergüenza.

El pueblo es un diamante
Hecho de Alzheimer galopante
Y se le olvida lo de antes toda la fatiga
Que pasaron nuestra gente queda ausente
Y el presente nos humilla.

Llora la memoria de la vieja Andalucía
Y yo le temo a lo cíclico del tiempo
Al “vivan las cadenas”
Que tantas veces ya
A nuestra libertad
Le cortaron las trenzas.

Vergüenza
Vergüenza
Vergüenza.

Tratan con su patria verbenera
De cerrar a cal y canto la frontera
Vuelven a mirar a las mujeres
Como a perras de crianza
Y no se puede batallar con esta gente
Si una juventud atontada consume y duerme.

Y yo le temo a lo cíclico del tiempo
Al “vivan las cadenas”
Que tantas veces ya
A nuestra libertad
Le cortaron las trenzas.

Y yo no quiero ni el miedo al forastero
Ni la inculta violencia
Que más que miedo da vergüenza.
Vergüenza
Vergüenza
Vergüenza
Vergüenza
Vergüenza…

Letra y música: Capitán Cobarde. 2019.

Vía errepublikaplaza fue publicada en Musikaz blai 

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