7 de diciembre de 2021

Radio Republicana

“Hoy hay otros infiernos como los que yo viví. ¡El hambre y la guerra para alguien que ha trabajado por la igualdad y la libertad son exasperantes! ¿Por qué no protesta más la gente?” Neus Catalá, 2007

«Nuestra dignidad estuvo siempre por encima de las palizas que nos daban cada día. Nunca nos sometimos«
Neus Catalá, 2007

Hay personas que parecen forjadas con plomo vital por los avatares que pasan en la vida y el valor que muestran ante los terribles hechos que sufren. Es el caso de Neus Catalá, nacida un seis de Octubre de 1915 en Guinamets, Tarragona. Al desaparecer sus documentos durante la guerra civil, fue reinscrita más tarde con la fecha del 15 de Junio, que es la que se mantiene de forma oficial.

En plena guerra civil se diploma en Enfermería y pasa a militar en el PCUS, trasladándose a Barcelona durante la guerra. Cuando caen los últimos bastiones republicanos, Neus Catalá, cruza la frontera francesa llevando con ella a 180 huérfanos  de la Colonia Las Acacias de Premiá de Dalt, los llamados “niños de Negrín

«Ella estaba en un pueblo a unos 20 kilómetros de Barcelona. Cuando las tropas de Franco estaban entrando en la Ciudad Condal, y todos huían, Neus dijo que ella no saldría sin los 182 críos que tenía a su cargo. Y siempre lo recuerda con la misma pregunta: ¿Tú crees que iba a dejar yo a aquellos niños para que los educara la Pilar Primo de Rivera?”  Cuenta un testigo de ese tiempo.

Consigue poner a seguro a los pequeños, instalándose en Francia. Junto a su marido Albert Roger deciden apoyar a la Resistencia francesa. En su casa, a veces utilizando su peinado para llevar mensajes, recepcionan armas, documentos, también ofrecen refugio a políticos que huyen de los nazis. Llevan y traen información entre el maquis de forma constante hasta que un chivatazo del farmacéutico  Sarlat los descubre ante la Gestapo. Corre el año 1943 y el matrimonio Rober/Catalá es detenido.

La encierran, primero en Limoges, donde es maltratada sin piedad. El horror que sufre le hace desear la muerte, desaparecer para dejar de sufrir, pero pronto decide sobrevivir y no olvidar. Graba en su cabeza todo el horror que está  viviendo en manos de los nazis  para contarlo, para que las generaciones futuras conozcan el horror.

Poco después es deportada a Ravensbrück. A Albert Roger, su esposo, le destinan al campo de Bergen Belsen. Ambos trenes paran en una estación,será a través de las ventanillas, donde se vean por última vez cada uno en un tren con destino a los campos. Albert Roger camina hacia la muerte…Neus Catalá tuvo más suerte sobreviviendo al horror nazi.

Ingresada en el campo donde las barbaridades que se cometieron con las mujeres eran de un espanto indescriptible. Se les inyectaba sustancias venenosas en el útero, si estaban embarazadas experimentaban con los fetos, eran usadas como desahogo sexual de los guardines…A Neus contemplar la enorme cantidad de mujeres famélicas, enfermas, moribundas que andaban como fantasmas por el campo la sumió en una depresión absoluta, a su llegada. Luego se repuso y decidió luchar y recordar todo lo que sus ojos, espantados, contemplaban.

Las mujeres se organizaban como familias, de forma que las mayores “adoptaban” a las más jóvenes para protegerlas, ayudarlas a sobrevivir. Neus “adoptó” a una joven francesa, Titi, de nombre Therese Menot

En Ravensbrück, formó parte del Comando de las gandulas, nombre que les dieron los alemanes, pensando que eran  vagas por la lentitud con que trabajaban, pero era algo intencionadoLas mujeres ingresadas en Ravensbrück eran casi todas de movimientos de izquierdas por lo que se organizaron con el fin de boicotear la producción. Las  presas eran obligadas a fabricar el armamento que Siemens realizaba  para el ejército alemán  organizan  un boicot constante, escupen, ponen moscas, engarzan mal los mecanismos de lo que producen para que no maten a la gente a la que van dedicados, producen despacio a riesgo de ser torturadas y vejadas por ello… Se inutilizan de esta forma más de diez millones de cartuchos que caerán sin producir la muerte…

Antes de ese episodio, los/as obreros alemanes también han boicoteado las bombas que el Fhürer destinaba a los bombardeos sobre España en la guerra civil. Hay pasajes  en La forja de un rebelde en la que se cuenta el número de bombas que cayeron sobre Madrid, sin explotar, gracias a la solidaridad de los/as obreras alemanas . Incluso, al ser desactivadas, se les encontraban papeles dentro con textos solidarios de los trabajadores alemanes hacia el pueblo español que se batía contra el fascismo que poco después asolaría Europa.

La obsesión de Neus era no olvidar, grabar en su mente lo que vivía en el campo. Memorizó el nombre de cada una  de las mujeres que compartieron cautiverio con ella, de forma especial el de las españolas, más de setenta, intentando contar la historia, dar nombre al horror vivido en Ravensbrück donde fueron apresadas más de 150.000 mujeres, sometidas a las más  terribles  torturas y en donde casi todas perecieron.

Liberada FranciaNeus, torna a París porque en España sigue el dictador. Su estado es lamentable, por lo que es ingresada en un balneario por la sobrina del general De Gaulle, que se dedicó a ayudar a las liberadas españolas. Allí se repuso y conoció al que sería su segundo compañero de vida, Félix Sancho.

Más tarde tuvo dos hijos lo cual fue considerado un acto de resistencia después de haber pasado por las manos asesinas de los médicos nazis del campo.

Neus Catalá no se resignó a que su país siguiera en las garras fascistas y sigue luchando contra el franquismo. Vivió su exilio en Sarcelles, cerca de París militando en el Partido Comunista Catalán, luego en IU y formando parte de Alternativa (EUiA) Junto con su compañero hicieron incursiones en España trayendo propaganda para lo que utilizaba como escondite un peinado muy alto o el carrito del bebé…

Al morir Franco regresa a su pueblo y decide, junto con Joan Raventós y la escritora Montserrat Roig,https://www.lapajareramagazine.com/montserrat-roig recoger el nombre de las compañeras que se quedaron en cenizas en Ravensbrück, para que  la historia no las borrara y quedara constancia de lo vivido por las compatriotas. De esa manera cumple con su promesa de recordar, de dar nombre a las compañeras asesinadas.

En 2019 en París le dedicaron una calle, ante la emoción de sus hijas y del resto de las familias de sus compañeras. Recibió honores y en 2015 se le dedicó por el gobierno catalán, el Año de Neus Catalá.

Consiguió lo que se propuso. No olvidar. Luchó hasta el último aliento de su vida por la libertad siendo una heroica antifascista. Aun con las secuelas producidas por las torturas y lo vivido en el campo de concentración llegó viva hasta los 103 años, esta poderosa mujer que derrotó la tiranía con su vida de lucha.

Por María Toca Cañedo
Vía https://www.lapajareramagazine.com/neus-catala

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