7 de diciembre de 2021

Radio Republicana

Fortalecer el periodismo de calidad ante el desorden informativo

Continuamos explorando los desafíos estratégicos que los medios comunitarios enfrentan en el escenario pospandemia.

El término fake news comenzó a formar parte del vocabulario cotidiano desde las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, cuando salió a la luz lo fácil que resultaba posicionar noticias falsas y monetizar los clics. Y, aunque el fenómeno de la desinformación no es nuevo, el modelo de negocio basado en el contenido promocional y los algoritmos de personalización que ofrecen las redes sociales, amplió el alcance de esta estrategia.

Sin embargo, no se puede reducir el desorden informativo a la producción y divulgación de fake news. La sociedad se enfrenta a un estado global de contaminación informativa, “una compleja red de motivaciones para crear, difundir y consumir estos mensajes ‘contaminados’; un sinfín de tipos de contenido y técnicas para amplificarlo; innumerables plataformas que alojan y reproducen este contenido; y velocidades vertiginosas de comunicación entre pares de confianza”.

Es decir, este fenómeno abarca a filtros burbuja, bots, noticias falsas, cámaras de eco, micro segmentación, memes, deep fakes, cadenas, manipulaciones, contenido sacado de contexto o sin contrastar, suplantación de identidad, operaciones de prensa, rumores, divulgación de discurso de odio, estigmatización de minorías, filtraciones, clickbait, contenido promocionado, trols, etc.

La crisis de la Covid-19 no fue la excepción. La circulación de contenido falso, malicioso, erróneo e incorrecto a través de redes sociales y grupos de mensajería instantánea fue constante. Que si la culpa de la pandemia la tenían la sopa de murciélago y las manifestaciones feministas, que si el virus era de fabricación humana o que el remedio estaba en la hidroxicloroquina. Bytes y bytes de contenido creado para generar confusión y dirigir el odio de la población a determinados grupos.

Las plataformas digitales se han hecho eco de las terribles consecuencias que esto tiene para el debate público y la democracia. Desde la campaña sucia pro Brexit, gobiernos y organismos internacionales han urgido a las grandes tecnológicas a tomar cartas en el asunto. Algunos avances, aunque tímidos, se han logrado: Google y Facebook alertan de noticias no fiables, Whatsapp limitó el número de receptores y veces que se puede reenviar un contenido y Twitter, por ejemplo, prohibió la publicidad política y alerta sobre el contenido abusivo.

Desde el periodismo también se está dando respuesta a este fenómeno con proyectos de verificación de datos (factchecking) o consorcios globales como The Trust Project,2 impulsados para garantizar la integridad informativa. Las radios comunitarias se han posicionado frente al desorden informativo, trabajando por mantener un compromiso ético con su actividad periodístico a través de la confianza construida por la cercanía con sus audiencias y sus necesidades.

El contexto pospandemia no será diferente. Menos en un escenario de crisis económica en la que los recursos serán limitados. Resulta vital instalar el debate sobre el problema del desorden informativo y trabajar para ser parte de la solución. Los esfuerzos de las radios deben estar orientados a generar conversaciones que superen las posiciones polarizadas y que brinden elementos para comprender la realidad y analizarla. El periodismo de calidad, con diversidad de fuentes, y datos verificables y contextualizados, permitirá a las radios generar contenido con valor agregado las mantendrá en una posición de relevancia frente a la enorme oferta informativa.

Una buena práctica es aprender la metodología de verificación de los proyectos de factcheking  o asociarse a ellos (existen varias iniciativas en la región). O utilizar el aire de la radio para desmentir noticias falsas y bulos pero con cuidado de no reproducir los debates en los términos que proponen las estrategias de desinformación.

Estos desafíos son parte de Radios Pospandemia — Herramientas y estrategias para la nueva normalidad publicado por la DW Akademie. Puedes leer los demás desafíos aquí.

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