22 de octubre de 2021

Radio Republicana

Privatizaciones. Como nos arrebataron (robaron) un país

Llegados a este punto, cuando el recibo de la luz se nos ha convertido en tortura mensual, vendría bien conocer el origen del desmán que se produce en el adelgazamiento del Estado en base a las privatizaciones.

Haciendo historia, nos encontramos con el origen del neoliberalismo que nos aqueja. Fue la Dama de Hierro, la inolvidable Margaret Thatcher, quien impulsó con furia la nueva teología: el liberalismo a ultranza, cuyos teóricos fueron los Chicago Boys, la escuela de Chicago, liderados a su vez por el economista y premio Nobel de Economía,   Milton Friedman . Al término de la II Guerra Mundial  estando los estados europeos en penuria económica se impusieron la teorías keynesianas, impulsadas por Roosevelt, que propugnaba fuertes inversiones estatales y control del  estado  como forma de activar la economía y el reparto de la riqueza.

Quizá el neoliberalismo  fuera consecuencia del movimiento pendular, debido al colapso de las economías estatalizadas o simplemente una ideología que partía de una base darwiniana: solo los fuertes merecen el  premio de la subsistencia. La excelencia y el esfuerzo merece el premio económico y el estado no debe apoyar a los débiles.

Thatcher en Gran Bretaña, Ronald Reagan en EEUU, además del gobierno autartico de Pinochet en Chile, refundaron los estados convencidos de que había que privatizar todo. Y al decir todo no exagero.

Thatcher forjó su fuerte liderazgo en conflicto frontal con los sindicatos británicos de mineros. Durante finales de los años sesenta y principios de los setenta del  pasado siglo, la minería de carbón estaba en franca decadencia. El estado británico apostaba por otras fuentes de energía, como el gas del Mar del Norte. La minería británica era una fuente de riqueza desde el siglo XIX, alrededor de ella se forjaron poblados prósperos, de la que vivían más de 250.000 familias; cuando Margaret Thatcher abandonó el cargo quedaban en activo poco más de 50.000 mineros en toda la Gran Bretaña. El pulso que  torció a los poderosos sindicatos forman parte de la mítica estela que dejó la Dama de Hierro, a la vez que el reguero de dramas personales subyacentes a semejante recorte.

Thatcher, sacó adelante leyes que destruyeron el derecho de huelga tal como se conocía y se ejercía en ese momento, dejó caer las empresas deficitarias y propugno la compra individual de las casas estatales que se disfrutaban en alquiler. Pensemos que el ascenso al poder de los torys, encabezados por la Dama de Hierro,  se forjó debido a la secuela de innumerables huelgas mineras que paralizaron el país y de una crisis económica que hacía colapsar el sistema. Thatcher prometió acabar con ellas y a fe que cumplió su promesa.

Se aprestó a cumplir a rajatabla el mandato del nuevo liberalismo: fuera estado. Liberalización de los mercados para que la fuerza dinámica del capitalismo regulara por sí sola la economía. La venta de empresas públicas solucionó en parte el déficit público endémico en la Gran Bretaña de la época. Además de sujetar con fuertes leyes el derecho de huelga, como decimos,   llegó a conseguir el desmantelamiento de los fornidos sindicatos ingleses. Miel para el capitalismo: privatización de sectores esenciales con trabajadores enmudecidos. El sueño húmedo del capitalismo, ya les digo.

En España, los alumnos de la señora Thatcher fueron los cachorros del PP, con Aznar a la cabeza que propugnaban el adelgazamiento estatal como solución a las penurias propiciadas por el PSOE que les había precedido.

Pero no nos confundamos, la venta de empresas públicas (es decir, de la ciudadanía española) no la empezó el PP. En absoluto. Comenzó  mucho antes. Nada más llegar Felipe González a la Moncloa emprendió el desbaratamiento de la empresa pública.

Volvamos a hacer historia. En las elecciones del año 82, el PSOE y Felipe González, en concreto, habían recibido mucho dinero y apoyo de sus amigos internacionales y debían devolver favores. Muchos favores. Sirva como ejemplo el que sigue.

En el año del ascenso socialista al poder, gobernaba Venezuela Carlos Andrés Pérez, líder de Acción Democrática. Tenía un gran amigo, el multimillonario Gustavo Cisneros. En esos años Venezuela era conocida como la Saudí de América y el rio de corrupción ahogaba al país al calor de la riqueza emanada del petróleo. La revuelta popular (Caracazo) se saldó con 200 muertos que protestaban contra  el amiguísimo de González, Carlos Andrés Pérez.

Volvemos a Cisneros. En el año 82, aconsejado por Carlos Andrés Pérez, amigo y protector del González,  inyectó un buen puñado de millones en la campaña electoral socialista que llevó al PSOE al triunfo y a conseguir el primer gobierno de ¿izquierda? de la democracia. Había que devolver el favor ¿Cómo? vendiendo a precio de saldo, Galería Preciados, que había sido  una de las empresas incautadas a RUMASA. Costo de la compra que realiza Cisneros al estado español: 1.500 millones de pesetas. Al cabo de tres años, Galerías se vende por 30.000 millones de pesetas. ¿Ven ustedes la rentabilidad que tiene apoyar a  políticos? Nada menos que 28.500 millones de pesetas de ganancia en solo tres años, que se hurtó a la ciudadanía española.

Por cierto, el señor  Gustavo Cisneros, amiguísimo del alma de González tiene como Vicepresidenta de Asuntos Corporativos a doña María Antonieta Mendoza de López, que nos les dirá nada su nombre, pero… es la mamá de una figura muy conocida, Leopoldo López, el opositor venezolano por el que tanto luchan los líderes de ambos partidos. Cuando Felipe González viaja a Venezuela (frecuentemente) lo hace en el avión privado de Cisneros y reside  en la reserva natural que posee el millonario, llamada Caraboro. No le falta de nada al querido Isidoro, el de la chaqueta de pana. ¿A que ahora entienden ustedes el empeño de González en el país venezolano y en la familia López?

Este es un ejemplo de cómo y porqué se privatiza en nuestro país. No tanto por dinamizar el mercado liberalizando al estado de la carga de empresas como por devolver favores y “promover el futuro” al abandonar la política. Porque, queridas lectoras/es, se privatizan empresas rentables con las que los nuevos propietarios (privados) hacen pingües negocios.

Felipe González recién estrenado el gobierno comenzó la tarea privatizadora, como les apuntaba. Sirva el dato de que desde los años 80 hasta 2015 se han privatizado 120 empresas con unos ingresos de 45.000 millones de euros que el estado se ha embolsado, según la Sociedad Española de Participaciones (SEPI) Durante el periodo socialista se realizaron 80 operaciones de privatización con un saldo de 13.200 millones de euros que engordaban las arcas del estado de forma un tanto ficticia. Solo el año de la venta  se adecenta  el déficit público, el resto de los años se torna a desinflar la burbuja, mientras que manteniendo las empresas bien gestionadas en el sector público, los recursos se mantendrían en el tiempo y la riqueza producida revertiría en el estados. En nosotras.

Es como si una familia que anda estrecha de dinero, vende el negocio del que vive…Ingresa dinero de momento pero luego se muere de hambre. Claro que a nuestros gestores el “luego” no les ha importado demasiado con las  formas políticas de cortoplacismo hasta la próxima elección.

González le dejó a Aznar la tarta a medio hornear y bien preparada. Al llegar a Moncloa, el gran liberador de la economía, se alzó con el deseo de  venderlo todo. A ello se puso con empeño y ganas.

Las joyas de la corona del estado español eran un bocado precioso para la empresa privada, como ENDESA (que salió a bolsa en sucesivos años, 1988, un 18%, 1994, 1997,1998) hasta que Aznar la finiquitó. Por eso, amiguitas, nos escuece tanto el recibo de luz. ENDESA pasó a ser privada cuando era suministradora no solo de luz a los/as españoles sino que producía la energía para SEAT, BAZÁN, IBERIA (privatizadas también por Aznar)

En 2004 Aznar liberalizó el sector eléctrico en su totalidad; la factura de la luz nos ha subido un 80% desde entonces de lo que se aprovecha el estado italiano ya que ENEL, principal accionista de ENDESA, es la empresa estatal italiana, porque ellos (italianos) mantienen una empresa eléctrica pública y se aprovechan del bocado precioso que nos producen en el bolsillo el recibo de la luz.

España es el país de la UE, salvando la peculiaridad de Gran Bretaña, con menos empresa pública. Y menos personas empleadas del sector público, solo un tímido 0,80% Tres veces menos que Italia, cinco que Portugal y nueve menos que Francia.

Como decía antes, 120 empresas se han privatizado, suponiendo al estado 45.000 millones de euros que engordaron las cuentas del Estado cuando fueron vendidas. ¿Entienden ahora por qué al PP se le llena la boca hablando de que Aznar disminuyó el gasto público e incrementó las arcas? Nos ha jodido, vendiendo hasta los muebles del estado e ingresando por ello. No generando ganancias, no generando riqueza económica. No. Vendiendo hasta los jarrones. Ese fue el milagro económico del señor Aznar, desposeernos de lo mejor para repartirlo entre amigos.

Con Aznar cayeron Endesa, Tabacalera (Altadis) Repsol, Telefónica, Argentaria, Gas Natural (donde fue consejero Felipe González cobrando por ello 120.000 euros al año) Se vendieron las empresas más importantes que sujetaban la economía española y que eran y son definitivas en el soporte del estado. ¿Por qué se optó por venderlas en vez de sanearlas si eran todas rentables? Pregunta importante…

Podríamos pensar que fue ideología, puede ser. Miren, queridas lectoras, en Margaret Thatcher, seguro que fue así. Nadie le niega integridad y determinación  a la Dama de Hierro, pero tratándose de nuestros gobiernos, permitan la duda. Duda asentada por la carrera de ratas que se inicia en cuanto abandonan el cargo en pos del puesto de consejeros de cualquiera de las empresas privatizadas. Las famosas puertas giratorias. La lista de nombres es tan larga que no se la mostraré porque llenaría una hoja entera. Busquen ustedes que verán que colección de ratas agraciadas se encuentran.

Llegados a este punto, he de decir que el presidente que menos privatizó (no sé si por convencimiento o porque no quedaba mucho) fue Zapatero, el único, también, que ha tenido la vergüenza torera de no participar de las denostadas puertas giratorias. Dicho queda como honra a la excepcionalidad. Ah, y viaja a Venezuela en misión de paz no en apoyo de opositores dudosos. Con Rajoy poco quedaba de rascar en privatizaciones además de que la crisis barrió la especulación privada en espera de mejores vientos.

Poco queda a este estado depauperado por los alimañeros que gobernaron, quizá por eso hace años se impuso en la Comunidad de Madrid, con malas artes, Esperanza Aguirre. La desmanteladora de la sanidad pública. Admiradora y emula de Margaret Thatcher, soñó con pasar a la historia como la Dama de Hierro española, quedándose en Dama de Hojalata oxidada y maltrecha.  El mordisco de la privatización de la sanidad es fruta golosa que, de momento,  ha parado el Covid, porque ha mostrado las vergüenzas de una depauperada sanidad que se ha dejado morir de inanición. Ya saben como es la historia. Se deja morir de inanición un servicio, no se invierte, no se renueva, cuando está totalmente depauperado, los poderes públicos nos convencen que solo la privatización puede sanear y dar buen servicio.

Correos  está calentando para salir. Soy asidua visitante de las dependencias de este estamento, les aseguro que en los últimos años he ido comprobando el decaimiento del servicio, la penuria de unos medios envejecidos, anticuados hasta el sonrojo…Todo para sacar la conclusión que no es funcional y ¡voilá! el milagro de la privatización salvará a Correos, a Sanidad y posiblemente a Renfe, como antes salvó a las eléctricas. Preparen el bolsillo porque les recuerdo el dato aportado más arriba: la luz subió un 80% desde 2004. Tomemos nota.

No les digo más.

Autora: María Toca Cañedo
Vía lapajareramagazine.com

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