7 de mayo de 2021

La Voz de la Memoria

Ni pasarán, ni van a callarnos

Entiendo lo que está sucediendo con la ultraderecha en este país. Lo puedo llegar a entender porque es el modo de actuar que ha tenido el fascismo toda la vida. Esa propaganda, esa provocación, esa soberbia, ese autoritarismo.

Nada de esto es nuevo y por desgracia, la historia nos ha enseñado más de una vez como acaba todo. Nosotros lo conocemos bien por cosas como las graves amenazas de esta misma semana a nuestro compañero Alejandro, director de este mismo medio. Por mi parte, aparte de todo mi apoyo y mis ganas de seguir trabajando, como reza el título de la columna, ni pasarán pero sobre todo, no van a callarnos.

Hemos recibido graves amenazas tras publicar un artículo sobre el responsable del sindicato Solidaridad (vinculado a VOX) en Sevilla. No conseguirán silenciarnos. No pasarán. https://t.co/aEc7wgVVyq vía @diarioelcomun— El Común (@diarioelcomun) May 3, 2021

Lo que yo no entiendo es que después de todo lo que ha sufrido la clase trabajadora de este país, como pueden haber obreros y obreras, gente de nuestros barrios, gente que luche día día por sacar un trabajo, una vida o una familia adelante con el sudor de su frente, voten a estos energúmenos. Porque a lo mejor el problema no es tanto lo que hacen, ya que el fascismo es lo que es, (no se puede cambiar, sólo se puede destruirlo) sino quien lo permite. Y en gran parte es gracias a los votos, de los que podría denominar, siendo benévolo «obreros confundidos».

Es que tampoco hay que irse mucho más.

Porque no es cuestión ni del casoplón, ni de Venezuela, ni del «miedo» a ese comunismo «tan malo» que los corruptos venden pero que consiguió que un país como Rusia pasara de una sociedad feudal a enviar astronautas al espacio en cuestión de años por medio de la URSS.

A lo mejor lo que pretenden es eso, que volvamos al medievo…

Ni tampoco va de creerse de esa clase media que vendía Aznar, mientras sus ministros se llenaban los bolsillos y exponer a la enésima potencia con el voto los desvaríos de una loca que tiene a la Comunidad sumida en la trama y en un caos sanitario durante meses pasando de una derechita cobarde y corrupta a una ultraderecha que lo único que tiene es la provocación y el insulto a la inteligencia del pueblo.

¿No veis que se están riendo de vosotros, compañeros? ¿No veis que vienen a nuestros barrios a provocarnos para hacerles el juego? Vox y su fascismo ha llegado a tomarnos por tontos con un programa electoral impreso en una fotocopia chusquera donde sobran puntos y falta sentido común.

Un folio programático pero eso sí, a la vez miles de bulos en redes sociales y por medio de sus palmeros mediáticos. Porque no creen que seamos inteligentes para darnos cuenta de que no son más que una farsa. Creen que somos ganado y que caminamos como las vacas, sin mirar a los lados tragándonos cualquier estupidez que nos echen.

Después de la pandemia que nos están dando, donde sólo se alimentan del dolor de millones de personas que están sufriendo esta crisis, para después recoger los pedazos y seguir utilizándolos en campaña como arma arrojadiza.

Hay que echarlos de las instituciones, porque son un verdadero peligro para todas y todos, para nuestras libertades y nuestros derechos. Esos derechos que muchos consiguieron luchando contra lo que Vox, contra lo que la ultraderecha y contra lo que el fascismo representa.

No seáis su herramienta para el odio y la confrontación. Porque creen que no somos más que eso, creen que no tenemos dignidad para decir, hasta aquí hemos llegado. Y porque tienen miedo de todo lo que les suponga perder sus privilegios.

¿Pero no veis cómo se enfrentan con vuestra gente, no veis cómo van a vuestros barrios? ¿No os dais cuenta de cómo os hablan, de cómo se enfrentan a los demás representantes políticos o de como estigmatizan a las personas que consideran diferentes o débiles y destilan su odio contra los inmigrantes o contra las mujeres? ¿No os dais cuenta de para qué quieren vuestros votos?

Un voto a Vox no es más que la deshumanización de la sociedad, la voz del amo que ordena y manda. Es pisotear y romper todos esos valores como la solidaridad, la empatía, la conciencia de clase, el internacionalismo o el apoyo mutuo que han construido nuestros padres, nuestras madres, nuestras abuelas y nuestros abuelos y a la vez, un voto a la ultraderecha es sacar lo peor del ser humano. Ese egoísmo, esa rabia, esa provocación, ese forma de someter a las personas con la bota en el cuello. Eso es fascismo.

Y que quede claro, esto es lucha de clases. Como dice Tito, somos los de abajo y venimos a por los de arriba.

Ah y por supuesto, la equidistancia y el mirar para otro lado con los que se dedican a insultar, a atacar, a amenazar o a estar en contra de todos actuando de manera autoritaria y fascista, también te hace cómplice, por mucho que te vendan la unidad o que votan a Podemos.

Votar por interés y no por convicciones no cambia lo que realmente eres y lo que todos sabemos desde hace años, por mucho que pretendan hacer creer que son de izquierdas.

No pasarán.

Por Carlos Rodríguez Expósito
desde elcomun.es

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