22 de octubre de 2021

Radio Republicana

Por Manuel Ruiz Robles

Voceros de la monarquía claman en favor del Rey pidiendo su regreso a España.

Mientras tanto presos y exiliados políticos catalanes siguen represaliados por la justicia española sin que ningún tribunal europeo haya puesto en duda el carácter injusto de dicha persecución.

Sin embargo, Juan Carlos I continúa en los Emiratos Árabes Unidos, alojado en uno de los hoteles más lujosos del planeta, con ayudantes de cámara a costa de nuestros bolsillos, a la espera de acontecimientos judiciales.

Se trata de un Rey fugado y blindado, ya que en el caso de ser reclamado no podría ser extraditado, pues no existe tratado de extradición con los Emiratos Árabes; un país en el que no se respetan los más elementales derechos de las personas; una monarquía teocrática que nada tiene que ver con un estado de derecho y menos aún con una democracia.

El académico y periodista Luis María Anson se ha hecho eco de un artículo titulado A ese Rey, cuyo autor es Carlos Espinosa de los Monteros, marqués de Valtierra. Es un artículo quejumbroso y grandilocuente en el que se glorifica al Rey emérito, enumerando un sinfín de dudosos méritos y afirmando, entre otras cosas, que “se le fuerza a vivir en el exilio”.

Resulta significativo que el citado artículo del Sr. Anson, destacado intelectual orgánico de la monarquía, se apoye en el escrito del marqués de Valtierra, padre de Espinosa de los Monteros, uno de los lideres del ultraderechismo español.

El hijo del marqués es dirigente del partido Vox, un partido monárquico que impulsa, junto a sectores de la derecha franquista, presiones golpistas desde las cloacas militares, que están provocando escándalos de alcance internacional.

Pese a las afirmaciones del Sr. Anson, el Rey fugado no se encuentra exiliado por las insidias de ninguna aventurera despechada y hetaira (sic), sino acorralado por su propios hechos, que han dado lugar a los hallazgos de la Fiscalía suiza, entre otros.

El Sr. Anson, tras deshacerse en halagos del más rancio juancarlismo, mutado ahora en felipismo, afirma: “padece ahora de hecho un lamentable exilio”. Lo que no es cierto.

El que padece un lamentable exilio político es Carles Puigdemont, junto a otros relevantes cargos elegidos por el pueblo catalán, como es el caso de Anna Gabriel, Maritxel Serret, Clara Ponsatí, Toni Comín, Lluís Puig y Marta Rovira; huidos de la justicia española a fin de no ser encarcelados, procesados y condenados. Una justicia cada vez más cuestionada por la opinión pública internacional.

A estos dirigentes catalanes en el exilio hay que añadir la lista de presos políticos que continúan en las cárceles del Reino de España, entre ellos destacados dirigentes de Esquerra Republicaba de Catalunya (ERC), como es su presidente Oriol Junqueras.

Los presos y exiliados políticos catalanes son la prueba más evidente de la crisis del régimen del 78. El resultado de las inminentes elecciones catalanas marcará el rumbo del devenir democrático de la República catalana.

Catalunya constituye la fuerza hegemónica frente a la monarquía, sin cuya abolición no habría esperanza alguna de hallar solución, de forma pacífica y democrática, a las contradicciones políticas derivadas de la dictadura, cuyas leyes de sucesión siguen vigentes.

El Rey fugado es sucesor del dictador, y guardián de su legado reaccionario. Ha dejado tras de sí un reguero de escándalos internacionales “marcaespaña”, acumulando una exorbitante fortuna de origen más que dudoso.

El Rey se ha fugado por ser un presunto ladrón del patrimonio de todos, que contrasta con la valiente actitud de los presos y exilados políticos catalanes, movidos -equivocadamente o no- por su actitud democrática y la lealtad a su pueblo.

Recientemente ha saltado a los medios la noticia del inmediato ingreso en prisión del popular rapero Pablo Hasél. Ha sido condenado por enaltecimiento del terrorismo e injurias y calumnias a la monarquía. En realidad por atreverse a criticar con sus canciones al Rey.

Mientras tanto, mandos militares retirados amenazan al Gobierno de coalición progresista, y hablan en un chat de fusilar a 26 millones de personas, sin que se active a la Audiencia Nacional. Por si fuese poco, la Fundación Francisco Franco, presidida por un general, es legal y sigue en su trinchera.

Manuel Ruiz Robles, Capitán de Navío de la Armada (R), miembro de la disuelta UMD, miembro de Anemoi y del FMD.

Vía rebelion.org

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