9 de marzo de 2021

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

Identifican al montemayorense Antonio Moreno Gómez en una fotografía tomada por Robert Capa en 1939

Rafaela Moreno Moreno, hija del montemayorense Antonio Moreno Gómez, ha logrado identificar a su padre en una icónica fotografía de Robert Capa realizada en marzo de 1939 en la playa de Barcarès, en el mar Mediterráneo y perteneciente al departamento de los Pirineos Orientales de Francia. Rafaela no tiene dudas al contemplar la fotografía: “en la segunda fila está mi padre, al lado de su camarada Francesc Boix”, el fotógrafo de Mauthausen, el único español que testificó en el juicio de Nuremberg contra los crímenes del nazismo.

“Después de tanto caminar desde Barcelona, los montan en un camión que los deja a dos kilómetros de Barcarès. Robert Capa, que cubrió la Guerra Civil del lado republicano, los sigue y va tomando fotos. Al lado del guardia, se encuentra Francesc Boix, que sonríe a la cámara”, continúa indicando Rafaela.

“Fue una suerte poder identificar a mi padre 81 años después de que se tomase la fotografía. El grupo se dirige hacia el Campo de Barcarès. A la derecha, en la segunda fila, a mi padre se le ven la cara y las piernas, detrás del hombre grande con la manta”, concluye Rafaela.

El diario francés Le Monde se ha hecho eco de este hallazgo en su monográfico Hors-Série correspondiente al 29 de octubre de 2020, dedicado a la Guerra Civil Española bajo el titular Guerra de España. Una pasión francesa. En la página 91 aparece la mencionada fotografía de Robert Capa junto al texto Barcarès, la playa de la vergüenza, de Bernard Lebrun, periodista e historiador francés y biógrafo de Robert Capa.

El hallazgo de Rafaela Moreno Moreno se recoge en estos términos: “«Mirad bien, están todos recién afeitados», precisa Rafaela Abonnenc-Moreno. Durante mucho tiempo ha examinado esta imagen con una lupa, para finalmente reconocer a su padre en febrero pasado. En la segunda fila, es el tercer hombre comenzando por la izquierda que lleva una gorra de oficial.

El teniente Antonio Moreno Gómez, de 27 años, militante comunista de Córdoba, no tiene intención de detener su lucha contra el fascismo en ese callejón sin salida. Unirse a la Legión Extranjera será la manera más eficaz para salir de esa antecámara de la muerte en que va a convertirse el campo de Barcarès. Con su regimiento, cruzó la frontera por La Junquera, y después por Perthus, el 6 de febrero de 1939.

El frío, el hambre, las epidemias, la ausencia total de refugios (los refugiados tuvieron que construirlos) le hicieron firmar su compromiso militar. El 8 de agosto de 1941, en Beirut, se alistó en las Fuerzas Francesas Libres. Al final de una guerra ininterrumpida, un simple cabo, lo encontraremos en París, en agosto de 1944, en las filas del ejército del general Koenig”.

De la defensa de la República a la liberación de París

Antonio Moreno Gómez, apodado El Moreno, nació en Montemayor el 11 de noviembre de 1912. Se dedicaba a la agricultura, trabajando sus viñas y olivos. Su hija Rafaela lo define con estas palabras: “sindicalista, autodidacta, vegetariano, músico (tocaba la bandurria en la estudiantina del pueblo) y excelente bailador de charleston. Ateo y racionalista (leía a Descartes), fue guiado en su evolución personal por su mentor, Fernando Mata Povedano”.

Comunista y dirigente del Centro Instructivo de Oficios Varios durante la Segunda República, tras el golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936, abandona con su familia Montemayor. En un primer momento se dirigen al cortijo de La Sierrezuela, donde unos familiares estaban allí asentados. Ante la cercanía del frente y la inminente caída de Espejo, proseguirán una huida que les llevará a transitar por diferentes cortijos de la provincia de Córdoba y Jaén. Acabarán este peregrinar en La Mancha, en la localidad de Almagro, donde el padre encontró trabajo en el cortijo Casablanca.

En agosto de 1936, Antonio Moreno Gómez contrae matrimonio con Teresa Moreno Moral, conocida como La Niña Merlina y se desplaza a Madrid para integrarse en el Batallón “José Díaz” del Quinto Regimiento, formado mayoritariamente por andaluces. Combatirá en la defensa de la capital de España y su hermano Rafael morirá en la batalla del Jarama.

Seguidamente fue destinado a la 9.ª Brigada Mixta de la XI División, ingresando después de forma voluntaria en un Batallón Especial, adscrito al V Cuerpo del Ejército Popular de la República, bajo el mando de Enrique Líster. En 1937 asciende a sargento y tras la batalla del Ebro, en las Navidades de 1938 fue enviado a la Escuela Militar de Villanueva y la Geltrú, en Barcelona, donde obtiene la graduación de teniente y es destinado a la 10.ª Brigada Mixta, a las órdenes de Valentín González El Campesino y también adscrita al V Cuerpo del Ejército Popular de la República.

Tras el desplome de la defensa de Cataluña, hará el repliegue hacia Francia, pasando la frontera por La Junquera el 6 de febrero de 1939. “Después de una estancia en el campo de concentración de Argelès, donde les toman los datos y por fin se pueden lavar, son conducidos al campo de Barcarès”, señala Rafaela, momento este en el que Robert Capa hará la fotografía.

Antonio Moreno Gómez se alista el 27 de marzo de 1939 en la Legión Extranjera y el 8 de agosto de 1941 integra la Primera División de las Fuerzas Francesas Libres (FFL) con el general De Gaulle. A partir de 1940 combatirá al fascismo en una larga trayectoria: Eritrea, Bir-Hacheim, El Alamein, Túnez, Italia y Francia (Toulon, Lyon, Autun, Alsacia), hasta la liberación de París en agosto de 1944 en las filas del general Koenig.

Los combatientes españoles eran muy apreciados, tanto por su valor como por su experiencia de tres años de guerra en España. Antonio Moreno Gómez no fue una excepción y acabará siendo condecorado con la cruz del combatiente voluntario, la medalla de guerra con palma y la cruz de guerra. Finalmente, se establecerá en Toulouse, trabajando como albañil.

Por su parte, su familia regresó a Montemayor tras el final de la Guerra Civil y su madre, Francisca Gómez Aguilar, sufrió la represión en un principio reservada a sus hijos debido a la ideología comunista de estos y a la ausencia de ambos: fallecido en el frente uno y en el exilio otro. Estuvo presa en el local habilitado como cárcel de mujeres y se le instruyó un procedimiento sumarísimo de urgencia por el delito de rebelión. En cuanto a su mujer, Teresa Moreno Moral, en 1948 atravesó toda España para pasar la frontera hacia Francia de forma clandestina con la ayuda de una familia vasca y así reunirse con Antonio Moreno Gómez.

Durante la Guerra Fría y como resultado de la política internacional francesa, que sigue las directrices marcadas por el Reino Unido, el Partido Comunista de España (PCE) acabará siendo ilegalizado en Francia en julio de 1950 y los residentes extranjeros tendrán prohibido realizar actividades políticas. Aún así, Antonio Moreno Gómez continuará militando de forma clandestina en el PCE: ayudando a resistentes antifranquistas tanto para entrar a Francia como para regresar a España, escuchando ‘La Pirenaica’ o difundiendo el periódico Mundo Obrero.

En 1959, como antiguo combatiente de las Fuerzas Francesas Libres, obtiene la nacionalidad francesa –al igual que su esposa y sus tres hijos, todos nacidos en Francia– y esta circunstancia le permitirá visitar España a partir de ese año. “Tras una vida sencilla, luchadora, con la esperanza de un mundo mejor y más justo, fallece el 22 de marzo de 1992. Así era mi padre”, concluye Rafaela Moreno.

Desde: montemayordigital.com

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