22 de octubre de 2021

Radio Republicana

Vayan buscando otra cosa por ahí

El feminismo nunca será cómodo. Nunca será fácil. El feminismo es revolución y justicia en un mundo falocéntrico, androcéntrico y masculino. El feminismo es vida que se abre entre la podredumbre, y siempre escocerá en las heridas de los egos machitos heridos.

Nos lincharán siempre, sabotearán nuestras reuniones, las charlas a las que vayamos, los debates sociales que intentemos abrir, intentarán asustarnos incluso con arrebatarnos nuestros trabajos (cosa que ya han conseguido con muchas compañeras) y nos amenazarán de muerte como siempre ha ocurrido. Ser incómodas viene con el traje que nos pusimos queriendo y sin querer. Que te ataquen hombres es la norma, que te ataquen las colaboradoras del machismo también. Y cuanto más a la raíz vayas, más sola te sentirás, porque ser radical es rechazado socialmente. Cómo no va a rechazar una sociedad la radicalidad, si sostiene al patriarcado con cada respiración.

Exponerse y luchar por lo que es justo para ti y las que son como tú nunca te granjeará buena fama, ni te abrirá miles de puertas. Todos los derechos que disfrutan las mujeres en el mundo han sido gracias a la propia lucha incansable de las propias mujeres, y a la vigilancia posterior para mantenerlos.

Si tu lucha es aceptada por el establishment, si tu lucha es apoyada abiertamente por el poder, el gobierno y las instituciones, es mejor pararse un segundo, y pensar por qué estás luchando exactamente, y qué puede estar pasando para que los de arriba parezcan tan en sintonía contigo. Porque una cosa es tener a lo menos malo en el poder y otra que lo menos malo te considere 100% de los suyos y viceversa. A ver si es que al final el sistema no te va a parecer tan mal.

El feminismo siempre será un movimiento de la calle. Ni de oficinas, ni de instituciones, ni de políticos. El feminismo debe vigilar a los anteriores y no ceder nunca, no dejar de presionar, analizar y hacer crítica. El feminismo tampoco es cosa de oligarcas, ni de empresarios, ni tienen nada que ver con imperios de ropa que hacen que mujeres explotadas en sweatshops en Daka borden en sus prendas el “I’m a feminist”. Ni plataformas de contenidos globales, ni dinosaurios empresariales, ni gigantes milmillonarios ni nadie que se beneficie del sistema tal y como es, estará satisfecho nunca con un movimiento que pretende derribar el sistema que les permite vivir como reyes. Si el feminismo no es revolución, no es feminismo. Si es fácil o cómodo, no es feminismo.

Ser feminista siempre te enfrentará a quienes se oponen a tu liberación y también a quienes dicen estar a tu lado pero no mueven un dedo por ti y por el 52% de la población. Ser feminista te obligará a no ceder y no olvidar quién está contigo y quién es un obstáculo. Ser feminista no es un plato de buen gusto para ninguna de nosotras… pero no sabemos no ser feministas, así que solo nos queda seguir hacia delante y darnos contra todos los muros que queden. Si será por callo y cicatrices… Como canta Liliana Felipe: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”. Y el feminismo no tiene miedo. No tiene miedo del feminazi, no tiene miedo del fea, gorda, bollera, bruja, odiahombres, puta, zorra, histérica.

Tampoco tiene miedo del TERF. El patriarcado debe ir inventando otra cosa porque esta palabra se le quedó pequeña… como todas las anteriores.

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