26 de octubre de 2021

Radio Republicana

Artículo de un oficial demócrata sobre los militares franquistas que quieren asesinar a veintisiete millones de Españoles.

Floren Dimas Balsalobre
Oficial del Ejército del Aire

EL GENERAL DEL EA FRANCISCO BECA NECESITA VEINTISIETE MILLONES DE BALAS
(PERO SOLO SE PRECISAN 429 PALABRAS PARA DESARMARLO)

Ni a mí ni a mis compañeros militares demócratas, nos preocupa que el general Beca desee fusilar a los veintisiete millones de compatriotas que no piensan como él.

Tampoco me quita el sueño que a partir del Manifiesto de adhesión a la memoria histórica de Franco de hace dos veranos, vayan menudeando cartas colectivas y bravuconadas individuales de militares -no siempre jubilados- que cuestionan la legitimidad del actual gobierno de coalición y manifiestamente apelan a la Constitución y al Rey, en la misma raya de lo que el código penal (el civil y el militar) calificaría como delito de sedición de encontrarse en activo o en situación de reserva. Por mucho menos hay políticos españoles actualmente en la cárcel.

En todo caso al general Francisco Beca, colega pero solo de uniforme azul, le sería de aplicación el artículo 510 del código penal, que califica como delito de odio afirmaciones como la de que “hay que fusilar a veintisiete millones de personas” que no piensan como él. Pero para que se le procesara por este motivo tendríamos que tener al mando de las FAS, a algo más que a una ministra en funciones de gentilhombre de la corte de Su Majestad.

Conociendo la firma ideológica de los adheridos al Manifiesto de los Mil y a las cartas al Rey y al Parlamento Europeo de los Cientoypico (a algunos de los cuáles hube de sufrir en activo) lo que me inquieta realmente es que los huecos que dejaron al pasar a la reserva, hayan sido ocupados por personas que recogieran la semilla antidemocrática sembrada durante décadas, por quiénes ahora se amparan en la libertad de expresión y en la Constitución, para declararse públicamente contrarios al ejercicio soberano de poderes del estado como el legislativo y el ejecutivo, a los que pretenden enmendar la plana haciendo ostentación en sus escritos de sus empleos militares y de su vinculación espiritual con las FAS.

La “marca” franquista en el ámbito castrense (y en la Guardia Civil) existe en la actualidad como un magma intangible, que se extiende por todos los escalones de mando, más allá de las voces y actos rituales de acatamiento de la Constitución, que se perpetúa intergeneracionalmente integrándose en el “alma” de las unidades y en la de sus componentes como una lluvia fina, casi imperceptible, filtrándose en las conversaciones, en los modos y hasta en las formas cuarteleras del día a día, dentro, pero sobre todo fuera del servicio. Y eso sí que me preocupa.

¿Porqué será que cuanto más extremistas son las posiciones ideológicas que proclama este sector de militares nostálgicos del franquismo, con más fuerza se aferran a la figura del Rey o de la Constitución?

Floren Dimas Balsalobre
Oficial del Ejército del Aire
Miembro de Anemoi y de ACMYR

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