24 de enero de 2021

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

La Asturias soberana a la que no derrotó el fascismo

Instrucción militar de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). — Constantino Suárez / MUSÉU DEL PUEBLU D'ASTURIES

El cineasta Ramón Lluís Bande presenta en el Festival Internacional de Cine de Gijón ‘Vaca mugiendo entre ruinas’, un largometraje sobre el Consejo Soberano de Asturias y León y sobre la figura de su presidente, Belarmino Tomás. 

JUAN LOSA@jotalosapublico.es

Los coletazos de la ofensiva del norte se libraban en El Mazucu, zona montañosa a orillas del río Sella y al sureste de Llanes, en Asturias. 54 días de resistencia heroica por parte de las tropas Consejo Soberano de Asturias y León que en inferioridad numérica y con una gran carestía de municiones y armamento soportaban como podían los embates golpistas. Sobre sus cabezas, una intensa neblina impedía a la Legión Cóndor alzar su vuelo criminal.

Y en esa tierra en la que hasta las nubes eran antifranquistas, un tipo llamado Belarmino Tomás, y un Consejo Soberano constituido por panaderos, ferroviarios, mineros y maestros, le dieron lustre a la palabra compromiso. De eso va el último largometraje de Ramón Lluís Bande (Xixón, 1972), de eso y de cómo dar voz a los que no la tienen, porque la perdieron o porque nunca antes se la dieron.

“Nos robaron esta historia y sólo pretendemos recuperarla, tenemos las evidencias históricas que nos permiten hacerlo, tenemos las fotografías de lo que sucedió, y una fotografía nadie puede discutirla, el reto consiste en armar un dispositivo que las contextualice y ordene”. Ese “dispositivo” se llama Vaca mugiendo entre ruinascuenta con la voz en off de Nacho Vegas y aunque tiene hechuras de película, en realidad es un ajuste de cuentas con un silencio histórico que nace con la democracia.

“La trampa de la Transición hubiera sido imposible de construir en Asturias reivindicando el legado político de Belarmino Tomás y el Consejo Soberano, su talla ética habría dinamitado esa adaptación evolutiva del régimen franquista que es la Transición, por el simple hecho de que su valor simbólico habría implicado una ruptura democrática mucho más profunda“, explica Bande. Lo que viene siendo un carpetazo democrático. 

Nacido en 1892, Belarmino Tomás empezó con apenas 11 años en la mina, la dureza del trabajo fue moldeando un carácter hosco que, en cierto modo, contribuyó a que desde determinados sectores se denostara su figura. “Hay un cierto clasismo en esto −intercede el director−, es cierto que no era el rey de la diplomacia, pero su personalidad y manera de entender la política están condicionados por un trabajo muy duro desde una edad temprana”.

La historia, en cualquier caso, no ha sido justa con Belarmino. Ni siquiera entre sus propias filas, emparentándolo con cierto desdén con las tesis más moderadas del socialismo. Algo que, según Bande, conviene matizar: “Participó en las huelgas del 17 y del 19, lideró la primera experiencia de autogestión obrera de una mina, tuvo un papel destacado en la revolución del 34, se fue al exilio y regresó como diputado por Asturias tras la victoria del Frente Popular, quizá no perteneció a la facción más revolucionaria del PSOE, pero fue la única que hizo la revolución y la única que la intentó defender en tiempo de guerra”.

Belarmino Tomás
Belarmino Tomás pasa revista a las tropas.  Constantino Suárez / MUSÉU DEL PUEBLU D’ASTURIES

«Asturias no ha sido vencida por el fascismo»

Bande toma el nombre para la película de un dibujo del pintor gijonés Nicanor Piñole (1878-1978), una xilografía que en su día le encargó el Consejo y en la que se puede ver, en efecto, a una vaca mugiendo en un lugar aparentemente devastado. Un mugido que es pura desesperación, la de un pueblo abandonado a su suerte, sitiado y condenado, pero no por ello derrotado, como si en su propia rebeldía encontrase su razón de ser.

“Hay un tema que es universal y que está detrás de esta historia y es el hecho de que la identidad de la clase obrera está constituida por sus luchas y no por sus victorias, como si la lucha fuera una obligación, algo natural, y la victoria simplemente una contingencia”, apunta el director. Esto explicaría la resistencia épica de aquellos días, cuando todo estaba perdido pero renunciar a la lucha era inconcebible, porque era lo único que estaba en sus manos, lo único posible.

«Asturias no ha sido vencida por el fascismo. Defendió, desde el primer momento, sola, como pudo, palmo a palmo su territorio. Ayudó generosamente –y esto no tiene ningún mérito– a las demás provincias del Norte. Cayó luego por agotamiento material de sus hombres y por el desgaste de los que quedaban…». Este informe, el último del Consejo Soberano ante la inminente entrada de las tropas franquistas, no niega la realidad, es fiel a un ideario que entiende la lucha como una forma de vida, quizá por ello, incluso en el exilio, Belarmino y los suyos nunca fueron vencidos

Y a modo de coda, cientos de prisioneros fascistas a la espera de una decisión del Consejo durante la evacuación. A debate si debían ser ajusticiados o si, por el contrario, debían ser liberados. Un dilema ético en plena emergencia que preveía la represión sangrienta de los alzados si los dejaban con vida, pero que no podía permitir que una matanza fuera la última decisión que tomara el Consejo. Se impuso la tesis de Belarmino, aquella que invitaba a los suyos a ser “humanos entre las fieras”. La represión fue brutal.

Columna de milicianos dirigiéndose al frente.
Columna de milicianos dirigiéndose al frente.  Constantino Suárez / MUSÉU DEL PUEBLU D’ASTURIES

La película, incluida en la sección Albar del Festival Internacional de Cine de Gijón, estará disponible en la plataforma Filmin desde este miércoles a las 19.30, y hasta el sábado 28, a la misma hora.

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