26 de noviembre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

¿Qué carajos pasa en Colombia?

¿Qué carajos pasa en Colombia? Suenan Timbres

Muchas personas nos preguntan en estos días, por diversos medios, que qué es lo que está pasando en Colombia. Nos lo preguntan en los grupos de uasap, en facebook, en Twitter y también en la calle, la gente amiga o conocida que sabe que somos de Colombia, y que, aunque no se hable mucho de ello en los medios, les llegan noticias sobre los hechos de violencia que suceden allí. Siempre de Colombia han llegado noticias de violencias y muertes, pero hace unos años llegaron noticias de un Acuerdo de paz, y entonces se pensó que Colombia iba a dejar por fin sus historias de guerras, violencias y de muertos.

Jaime Cedano

Muchas personas nos preguntan en estos días, por diversos medios, que qué es lo que está pasando en Colombia. Nos lo preguntan en los grupos de uasap, en facebook, en Twitter y también en la calle, la gente amiga o conocida que sabe que somos de Colombia, y que, aunque no se hable mucho de ello en los medios, les llegan noticias sobre los hechos de violencia que suceden allí. Siempre de Colombia han llegado noticias de violencias y muertes, pero hace unos años llegaron noticias de un Acuerdo de paz, y entonces se pensó que Colombia iba a dejar por fin sus historias de guerras, violencias y de muertos.

Y de alguna manera así fué. Tras el Acuerdo de paz llegó una calma que se sentía en las noticias, o mejor no llegaban noticias de nada, y de alguna manera eso era una buena señal. El turismo en Colombia se incrementó notablemente, mucha gente quería ir a conocer esos maravillosos paisajes de un país andino, llanero, amazónico, caribeño, negro, mestizo, blanco, un país de cumbias y de salsas, de joropos y mapalés, de vallenatos y de boleros y de tangos.

También llegaron muchos empresarios, el gobierno dió más facilidades a las inversiones extranjeras. La verdad incrementaron eso que se llama “Feriar el país”, venderlo, alquilarlo, empeñarlo que en todas estas transacciones llega la comisión, la coima, la untada, el vil metal de la corrupción.

El emblema de aquellos días era el Hospital Militar de Bogotá. Durante muchos ese hospital era un lastimoso ir y venir de soldados heridos, mutilados, soldados que morían, familiares angustiados, sirenas de ambulancias que no dejaban de sonar. Y de pronto el hospital estaba vacío, no habían carreras, no habían llantos. No sonaban las ambulancias. Se convirtió, ese hospital vacio, el mejor simbolo de la paz, lo mismo que la tranquila sonrisa de los campesinos, los indígenas, los colonos en muchas regiones del país.

Pero llegò el gobierno de Iván Duque y no reconoció el Acuerdo de paz y se empeño en hacerlo trizas, en destruirlo.

A las regiones que antes controlaban las guerrillas no llegó el Estado como se esperaba. Llegaron paramilitares, disidentes, bandidos, saqueadores, narcotraficantes, explotadores ilegales del oro, contrabandistas del agua, buscadores de tesoros, multinacionales, terratenientes, ganaderos, politicos tradicionales, pastores cristianos, puteros y agiotistas. Y empezaron las guerras por el control de los territorios, y por someter a las comunidades, y para ello el terror, para ello la muerte, el asesinato de líderes sociales, de autoridades indígenas, de ambientalistas, la destrucción de los liderazgos comunitarios. Y al mismo tiempo policias y soldados reprimen violentamente las protestas comunitarias, indìgenas y campesinas.

El gobierno de Duque no hizo nada. Estaba muy ocupado feriando el país. Llegó la pandemia y aprovecharon las calles vacias para la reconquista uribista de todas las esferas del Estado. Un Estado cada día más despótico, más corrupto, más mafioso. Pero por ese juego de las contradicciones… Uribe, el intocable, el innombrable, el único…fue detenido por orden de la Corte Suprema de Justicia.

Mientras tanto la muerte en las regiones seguía y ha seguido creciendo, y si antes el asombro era por la muerte cada día de uno o dos dirigentes sociales, se pasó al estupor por las masacres diarias, dos, tres ..cuatro masacres en un solo día. y asesinan, como lo acaban de hacer este miercoles en Bogotá a un ciudadano inerme, generando una noche de protestas, violencia, más heridos y más muertes.

Y el gobierno de Duque no hace nada. Que está muy ocupado feriando el país y defendiendo a Uribe.

La última declaración del gobierno es que la culpa de la violencia, de los asesinatos y las masacres es … de la paz. No es raro que digan que los culpables de las masacres son los masacrados. No sería la primer vez que los victimarios o los cómplices de los victimarios le echen la culpa de sus desgracias a las propias victimas.

Tiene solución Colombia? ¿Se podrá parar esa ola creciente de violencia y de muerte?

Claro que si. Por supuesto que si. Para ello se requiere cumplir en forma integral el Acuerdo de paz, y buscar acuerdos con organizaciones guerrilleras aún en armas, confrontar y no tolerar el paramilitarismo y enfrentar con desicion a los grupos armados del narcotráfico. Seguramente este gobierno va a ser incapaz de asumir estos compromisos.

Le corresponderá a las fuerzas y movimientos políticos y sociales que están por la paz y la democracia prepararse para ganar unas nuevas mayorias en el congreso, y un nuevo gobierno, para un nuevo país. Y es afuerza transformadora está ahì, creciendo, avanzando, diciendo con Mario Benedetti:

Cantamos porque el grito no es bastante

y no es bastante el llanto ni la bronca

Cantamos porque creemos en la gente

y porque venceremos la derrota.

Cantamos porque el sol nos reconoce

y porque el campo huele a primavera

y porque en este tallo en aquel fruto

cada pregunta tiene su respuesta.

Cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la cancion se haga ceniza.

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