28 de octubre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

Los franquistas MATARON a decenas de REPUBLICANOS en Benamahoma (Cádiz), de agosto a septiembre de 1936. Parte 1, Represión y Fosas

Tulio Riomesta documentalismomemorialistayrepublicano

La memoria avanza y vence al terror superando décadas de olvido e impunidad: La búsqueda de los restos del medio centenar de víctimas arrojadas a una fosa en el pequeño pueblo gaditano, donde no hubo guerra civil. La plaza cayó rápido en manos rebeldes, como la mayor parte de la provincia y el suroeste peninsular. Pero los fascistas pusieron en marcha la estrategia de aniquilación del adversario social y político. Los golpistas de la zona iniciaron la represión de inmediato. Los asesinos fueron los falangistas “los leones de Rota”. Las tapias de la iglesia muestran aún hoy un reguero de impactos de bala.

Los cuerpos inertes de los ejecutados acabaron arrojados a fosas abiertas en el antiguo cementerio local, unos metros ladera abajo. La crónica genocida del régimen de Franco la narra el historiador y arqueólogo director de los trabajos en el antiguo cementerio de Benamahoma, Jesús Román: “Ejecuciones y asesinatos, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, saqueos, violaciones, amenazas, coacciones, torturas…”.

La fuente fundamental para conocer “cómo funcionó todo el aparato represivo” está en uno de los capítulos del libro “La Justicia de Queipo” de Francisco Espinosa Maestre. Las terroríficas hazañas del cabo de la guardia civil Juan Vadillo con el animoso soporte de la centuria falangista ‘leones de Rota’ liderados por Fernando Zamacola Abrisqueta consistieron en el asesinatos de personas menores de edad, varias de ellos mujeres, con el exclusivo fin de violación, y saqueos e incautaciones con el solo objeto de lucro. Zamacola fue posteriormente condecorado por los fascistas.

Es la historia que todos repiten en el pueblo, las secuelas del terror y la barbarie. Los falangistas ejecutaron a una mujer que acababa de parir. Yacía tirada a los pies de la iglesia, junto a un grupo de víctimas, la mujer estaba viva, se arrastraba calle abajo como una alimaña malherida. Los fascistas siguieron el rastro rojizo dibujado en el suelo. Dicen que la remataron. Otros refieren que el sepulturero la encontró y la remató dándole con la pala en la cabeza. Cuentan “que la sangre se le mezclaba con la leche” de aquella mujer “recién parida”.

Al padre de las hermanas Ana y María Sarmiento lo arrastraron a Benamahoma desde el vecino pueblo de El Bosque: “Nunca hemos visto la cara de nuestro padre”, dicen las hermanas a escasos metros de la fosa abierta. Tienen 83 y 81 años. No se atreven a asomar los ojos encharcados al agujero excavado. No son capaces de ver los huesos. Alguna de esas personas pudiera ser Antonio Sarmiento, su padre. “Tengo una cosita, como nervios por dentro”, dice María. “Yo sí estoy muy nerviosa”, interrumpe Ana. Ya saben “dónde están”, en mitad de “una extraña mezcla de alegría y tristeza”.

Los trabajos de localización, exhumación, tareas de campo y científicas en la fosa de Benamahoma están dirigidas por el historiador y arqueólogo Jesús Román y el antropólogo Juan Manuel Guijo. Se han recuperado los restos de 57 personas, diseminados en 16 fosas. El hallazgo de otras 3 fosas que suman otras 10 personas sepultadas hace un total de 67 personas, en 19 fosas. Hay al menos 60 hombres de entre 30 y 45 años, un adolescente, de unos 16 años, y 5 más que apenas superan la veintena. Han aparecido restos de 3 mujeres. En gran parte de los huesos se aprecian lesiones perimortem -prueba de la violencia ejercida contra las víctimas en los momentos previos a su ejecución- así como orificios de bala.

Continua en Parte 2, Violaciones y Crímenes

A %d blogueros les gusta esto: