23 de octubre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

Noventa años de ‘Mundo Obrero’

mundoobrero.es

El primer número apareció el 23 de agosto de 1930. Desde entonces ha acompañado la acción política del PCE, conjugando periodismo y militancia. Fue la expresión de las luchas sociales que se silenciaban desde el poder, y hoy lo sigue siendo.

Desde los primeros años de la acción política del movimiento obrero, la prensa jugó un papel esencial en la organización y la movilización de la mayoría social trabajadora. Los núcleos incipientes que agrupaban a los dirigentes de los trabajadores y a los representantes de la intelectualidad progresista se identificaban con el órgano de prensa que publicaban, muchas veces en condiciones de dura persecución; de esta forma, algunos de estos grupos se conocían por el nombre del periódico que les servía de altavoz a sus propuestas.

Los debates en el PSOE, ante la crisis de la Segunda Internacional y la influencia de la revolución de octubre en España, en los años posteriores a la primera guerra mundial, se reflejaron en numerosas publicaciones que referenciaban a los partidarios de adherirse a la nueva Internacional Comunista. Como ya he relatado en artículos anteriores, fueron años de aguda confrontación política e ideológica, con la creación de distintos destacamentos que darían pie a la fundación del PCE en noviembre de 1921. Los primeros órganos de prensa del PCE se denominaron La antorcha y El comunista, editados desde septiembre de 1923 en las condiciones de un régimen dictatorial que persiguió con dureza a los comunistas.

En el difícil desarrollo de la propuesta comunista en nuestro país no todo estuvo provocado por la represión; el sectarismo y la debilidad política de los primeros años de funcionamiento se reflejaron con claridad en estas primeras publicaciones. El primer número de Mundo Obrero apareció el 23 de agosto de 1930. Era un momento clave en la historia de España, tras el fracaso de la dictadura de Primo de Rivera y la crisis política que intentaba encauzar el régimen monárquico. La aparición del nuevo periódico fue un elemento más para la recuperación del PCE, que todavía tardaría varios años en convertirse en una fuerza política determinante.

Desde entonces Mundo Obrero ha acompañado la acción política del PCE. La conformación del Frente Popular y la resistencia al golpe de Estado de julio de 1936, llevaría a Mundo Obrero al periodo de su mayor influencia, en paralelo a la que conquistaron las posiciones del PCE en la sociedad española. Dolores Ibárruri expresó de forma certera en El único camino las peculiaridades del periodismo revolucionario, que aunque se refiere al periodo de la guerra bien pueden aplicarse a otros momentos históricos: “Los redactores de Mundo Obrero y Frente Rojo suplían con su intenso y fecundo trabajo, no exento a veces de errores por exceso de combatividad, la carencia de periodistas maduros que paso a paso iban formándose en nuestros medios”.

Letras clandestinas

El triunfo militar de los sublevados y la prolongada dictadura franquista cambiaron de forma radical las condiciones del trabajo político y, en consecuencia, las de la edición del periódico comunista. Fueron años difíciles en los que se combinaba el esfuerzo de comunicación desde el exilio con la información facilitada desde el interior, el envío de materiales desde el extranjero con la arriesgada edición desde la clandestinidad. A pesar de todo, Mundo Obrero no dejó de aparecer, un logro que pocas cabeceras de la prensa pueden presentar en nuestro Estado.

Un ejemplo que da una idea del esfuerzo de esos años es la labor realizada en las cárceles, donde se editaban rudimentarios ejemplares para demostrar que se seguía en la lucha, para enfrentar la represión de la dictadura con la libertad de una militancia que nada podía detener. Algunos de estos números de Mundo Obrero se compusieron a mano siguiendo el modelo y las directrices de los ejemplares que se publicaban en el exilio y se remitían al interior burlando los controles policiales. La exposición Letras clandestinas, que organizó la Imprenta Municipal del Ayuntamiento de Madrid entre abril y octubre de 2016, mostró algunos resultados de ese período. Muchos de estos ejemplares se encuentran en el Archivo Histórico del PCE y constituyen un monumento a la capacidad de resistencia en la lucha por las libertades y la justicia social en nuestro país.

Mundo Obrero, durante esos años, fue la expresión de las luchas sociales que se silenciaban desde el poder (las actividades guerrilleras, las huelgas, las manifestaciones duramente reprimidas), algo que no ha cambiado tanto con el régimen constitucional, con unos medios de comunicación que son empresas con unos intereses muy determinados. Por eso, sigue siendo una fuente esencial para quienes se quieren documentar sobre nuestro pasado más reciente.

Un periódico para la lucha social

Dado el carácter de Mundo Obrero, siempre ha conjugado periodismo y militancia, lo que nunca ha impedido la libre expresión de puntos de vista ni el rigor profesional, con profesionales de la talla de Manuel Navarro Ballesteros, Armando López Salinas, Trinidad Torrijos, Miguel Bilbatúa o María Toledano, por señalar sólo algunos de sus colaboradores más conocidos.

Durante años los militantes comunistas eran reconocidos por llevar el periódico debajo del brazo, por compartirlo con compañeros de trabajo o de estudio, por la distribución entusiasta en las plazas o a la entrada de las fábricas, por discutir los editoriales en la célula. Son imágenes que ya forman parte de una identidad colectiva, como esa fotografía de Mundo Obrero con la noticia de legalización del PCE. Hoy las condiciones de edición y distribución han cambiado pero, aunque los medios sean diferentes, la esencia sigue siendo la misma. Un periodismo que informa de lo que los medios oficiales de comunicación tratan de soslayar, un espacio libre de opinión, sin censuras, un altavoz para el pensamiento crítico.

Mundo Obrero está embarcado en un proceso de reforzamiento visible a todas luces, con más contenidos y una mayor difusión, que combina su edición en papel con la digital; el centenario del PCE será una buena oportunidad para recordar su carácter, ampliar su influencia y hacer de él el mejor instrumento para la lucha social y política; este agosto conmemoramos noventa años desde su primera aparición, una oportunidad para recordar, defender y seguir relatando con cada nueva edición, que el sueño de una sociedad más justa y libre es posible.


Publicado en el Nº 336 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2020

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