23 de octubre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

Recuperemos la dignidad

¿Dónde gasta nuestro dinero el ministro del Interior para proteger al anterior Jefe del Estado?

ALBERTO REVUELTA – mundoobrero.es

Permiso pido para reproducir y comentar alguna afirmación del discurso que el 10 de diciembre de 2005 dirigió el escritor y dramaturgo inglés Harold Pointer, Premio Nobel de Literatura, a la Academia Sueca. Considero de utilidad hacerlo para clarificar las afirmaciones del señor magistrado ministro del Interior español y las reiteradas contundencias del señor secretario general del PSOE y presidente del gobierno de España a propósito del paradero del rey emérito, extrañado del territorio español por el actual rey, e hijo suyo, de acuerdo con la presidencia del citado gobierno patrio.

Afirmo, con Pero Grullo, que los españoles que vivimos en este año del Señor, o del calendario gregoriano, o del zaragozano, de 2020 somos política y legalmente ciudadanos de España. No somos súbditos ni del rey actual ni del presidente del gobierno ni del magistrado ministro del Interior. Cives hispanicus sum. Apelo al César.

Harold Pointer afirmó ante la Academia de Suecia que “como ciudadano he de preguntar: ¿qué es verdad? ¿qué es mentira?”. Mentira es desde luego tratar a los ciudadanos españoles como súbditos.

El magistrado ministro del Interior afirma, en Argelia, tierra de la Uma, que el servicio de seguridad del extrañado rey emérito lo realiza y lo costea el Estado español porque se trata de un ex Jefe del Estado. Recordará el magistrado ministro del Interior que no está sentado en una sala de justicia en la que tiene el privilegio de conceder a otros la palabra y usar sin medida la suya. Está en un cargo político, administrando bienes y medios proporcionados y costeados por ciudadanos españoles. Nosotros. Nosotros que tenemos derecho, ahora, ya, a saber qué hace con nuestro dinero un magistrado ministro del Interior que tiene que garantizar, según dice en Argelia, en tierra de muslímes, la seguridad de un ciudadano español que ha sido jefe del Estado hasta hace seis años y que ha sido obligado por su sucesor a extrañarse del país por el perjuicio político, y quizá no sólo político, que su conducta puede causarle. Causarle a su hijo y sucesor, no a los restantes españoles. Esos restantes españoles desearíamos, deseamos, que se hubiera quedado entre nosotros, donde se ha criado y ha sido rey, y hubiera contado a magistrados no ministros de nada, en un tribunal, la verdad jurídica de lo que se le viene atribuyendo por medios de comunicación que han estado callados como putas por rastrojo durante los años de su reinado, si tales magistrados no ministros, en uso de sus atribuciones, hubieran decidido llamarlo a declarar ante ellos.

Harold Pointer les dijo, además, lo siguiente a los académicos suecos en su discurso: “El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se adentra en ninguno de estos territorios dado que la mayoría de los políticos, según las evidencias a las que tenemos acceso, no están interesados en la verdad sino en el poder y en conservar ese poder. Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia, que vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las cuales nos alimentamos”.

Es notoria la inteligencia y perspicacia del magistrado ministro del Interior del gobierno del señor Sánchez Castejón. Por lo tanto supongo que ejerce conscientemente su función política de conservar el poder y no tan interesado en la verdad, ya que está demostrando sobradamente que nos mantiene en la ignorancia, al pueblo, respecto a dónde gasta nuestro dinero en proteger al anterior Jefe del Estado. Ignorancia dictada por su jefe político, el señor presidente del gobierno de España, que, desde que le cayó encima el marrón de lo que se publicaba en los medios sobre el rey emérito, ha entrado en un bucle de silencios dignos de una religiosa de clausura de un monasterio de clarisas de Estepa. Claro que el señor presidente del gobierno de España no ha profesado en ningún cenobio sino que ha sido elegido por los ciudadanos españoles para no engañarles y administrar bien sus impuestos.

Harold Pointer lanzó a la consideración de los asistentes a su discurso en la entrega del Nobel, en presencia del rey de Suecia, esta proposición: “Creo que, a pesar de las enormes dificultades que existen, una firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, como ciudadanos, para definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una necesidad crucial que nos afecta a todos. Es, de hecho, una obligación”.

Les guste o no a los exquisitos miembros de la ejecutiva del señor Casado, a los aplaudientes permanentes del señor Sáchez, a los primoriveristas de la derecha más a la derecha, a los algo desastrados miembros de las varias izquierdas presentes en el hemiciclo, a los tornadizos que han vuelto a bailar en el centro, a los desnortados miembros de los partidos con un representante por cada que conforman el actual Congreso y el actual Senado, muchos ciudadanos de este país -cada vez más- tenemos la firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, de definir la auténtica verdad del entramado político, monárquico, judicial y económico de nuestras vidas en la España de 2020.

Las memeces de los remilgados vicesecretarios del secretario general del presidente conspicuo del PP y los altisonantes portavoces y comunicadores de Vox et alia sobre las acusaciones a Podemos y sus huestes (que deberán ser comprobadas por el magistrado instructor, si en virtud de la ley competente así lo estima) le están haciendo un excelente servicio al actual rey, al presidente del gobierno de España, al magistrado ministro del Interior, a los medios de comunicación devotos monárquicos de pronto, como debe ser, para dar una larga cambiada al asunto del extraño extrañamiento del extradivarius rey emérito, esté donde esté. Ya dice el apóstol San Juan en su evangelio que a Dios nadie lo ha visto ni lo puede ver. Solo su Hijo lo ha mostrado. El señor Sánchez y su ministro del Interior están demostrando que son lectores practicantes del santo Evangelio.

Harold Pointer finalizó su discurso recordándonos a los suecos y a los españoles, en estos días aciagos de nuestro país, de nuestro Estado y, para muchos, de nuestra Patria, que “si una determinación como ésta no forma parte de nuestra visión política, no tenemos esperanza de restituir lo que casi se nos ha perdido, la dignidad como personas”.

No se engañen, señor magistrado ministro del Interior, señor presidente del gobierno, señoras y señores diputados y senadores. Estamos restituyendo, vamos a seguir restituyendo, nuestra dignidad como personas. Lo van a comprobar con sus ojitos que se comerá la tierra.

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