31 de octubre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

EL ÚLTIMO CORRALEÑO QUE SOBREVIVIÓ A LOS BOMBARDEOS DE LA DESBANDÁ.

Manuel Velasco. Historiador y Activista por la Memoria


Alonso Valencia Rueda tenía cinco años cuando tuvo que huir bajo las bombas y los ametrallamientos aéreos en la carretera de Málaga a Almeria. Ocurrió en los primeros días de Febrero de 1937.

Era solo un niño en aquella riada humana de más de ,150.0000 personas que corrían desesperadas para escapar de una muerte segura.

A un lado y otro de la carretera se agolpaban los cadáveres de mujeres, ancianos y niñ@s de corta edad, algun@s de ellos aún agarrados al pecho de su madre.

Sin saberlo, se habían metido en un embudo mortal entre el mar y la montaña. Mientras tanto, la aviación fascista italiana y varios barcos franquistas, desde la costa, compartían a sangre y fuego una de las mayores masacres conocidas sobre población civil indefensa.

Alonso, junto a su familia y varios cientos de corraleñ@s más vivieron aquel infierno. Tod@s han fallecido, excepto él.

A sus 87 años, cada día pasa por mi puerta echando un paseo. Su hija, Juana es una de mis vecinas, quien conserva todavía un cierto acento francés.

Alonso es un hombre de pocas palabras. De semblante serio. Camina mucho durante el día por estos alrededores, pensativo y observador.
Su vida no fue fácil y recuerda perfectamente su historia ligada a un pasado bastante desconocido por la mayoría del pueblo que lo vio nacer.

Tras aquellos bombardeos llegó a Motril. Su padre, Francisco Valencia, conocido por “El Chico Letras”, continuó hacia el Levante con el ejército republicano, pero Alonso, de la mano de su madre y sus hermanas, fue regresando poco a poco y a pie hasta Los Corrales.

Aun no era consciente del calvario que le esperaba a la familia. Su madre, pasaría varios años sin saber nada del marido, sometida a continuos interrogatorios en el cuartel de la guardia civil.

Al terminar la guerra, muchos creyeron que volvería la normalidad, pero “El chico Letras” y todos los que habían defendido la legalidad republicana estaban en busca y captura. Con las acusaciones que pesaban sobre él, hubiese acabado con toda seguridad ante un pelotôn de fusilamiento, unas circunstancias que él mismo desconocìa.

Estaba casi a punto de llegar al pueblo cuando en el cortijo El Alamo” le dijeron. “No te acerques que te matan”.

Se escondió unos dias en “El Cerro Gordo” y de ahí huyó a Marruecos, desde donde pasó a Orân en Argelia. Habrían de transcurrir al menos 20 años más para que Alonso se encontrara de nuevo con su padre en el norte de Africa.

En 1960, Argelia se independizó de Francia y Francisco Valencia fue evacuado al pais vecino. Poco tiempo después, Alonso, ya casado, emigró también.

Ha pasado en Francia buena parte de su vida y allí nacieron y residen varias de sus hijas, excepto mi vecina que decidió regresar y echar raices aqui.

Con Alonso hablo de vez en cuando, he compartido algunas actividades de Memoria Histórica, e incluso le hicieron en mi casa una entrevista para un programa de televisiôn.

Cuando lo veo pasar, me pregunto porqué estas historias y las de tantas personas llenas de vivencias son tan anónimas en sus propios pueblos.

Lamentablemente seguimos siendo más educados para el desconocimiento, el olvido, y la “cultura de la pandereta”, que para la Memoria de nuestros mismos vecinos.

A %d blogueros les gusta esto: