26 de noviembre de 2020

Radio Republicana

La Voz de la Memoria

Rosal de la Frontera y Miguel Hernández

La Casa de la Cultura de Rosal de la Frontera como lugar de Memoria Histórica al haber estado encarcelado en ella el poeta Miguel Hernández.

Con esta publicación vamos a iniciar un recorrido por diferentes Lugares de Memoria Histórica de Andalucía, comenzando en la provincia de Huelva, en un pueblo que tal y como su nombre indica, Rosal de la Frontera, se encuentra en territorio limítrofe entre España y Portugal.

Azulejo conmemorativo en la casa de la Cultura de Rosal de la Frontera

                En este municipio de la sierra onubense fue encarcelado en 1939 el poeta Miguel Hernández, en un edificio que actualmente se usa como Casa de la Cultura, que precisamente lleva el nombre del literato. En su interior existe una recreación de la celda en la que estuvo preso el poeta alicantino y un centro de información sobre su vida y su obra, creado por iniciativa del escritor Augusto Thassio y el Ayuntamiento de Rosal de la Frontera. Otro homenaje que podemos encontrar en este municipio de la provincia de Huelva al poeta del pueblo es un busto realizado por el escultor de Aracena Alberto Germán Franco que se encuentra en un lugar muy cercano al lugar donde las autoridades portuguesas entregaron al poeta a las autoridades españolas el 4 de mayo de 1939.

Azulejo donde se específica el paso de Miguel Hernández por el edificio

                Pero ¿cómo llegó Miguel Hernández hasta la cárcel de este pequeño municipio serrano? Su encarcelamiento se produjo cuando al finalizar la Guerra Civil intentaba pasar a pie la frontera hacia Portugal, huyendo de la segura represión que le esperaba por parte de las autoridades franquistas al ser defensor de la República y de las ideas comunistas.

Busto conmemorativo a Miguel Hernández en Rosal de la Frontera

                Este tortuoso camino se inicia el 29 de abril de 1939 con su traslado en camión desde Huelva a Aroche (a 4 kilómetros de la localidad serrana como declaró el poeta a la Guardia Civil). En Aroche merienda y se compra unas alpargatas para realizar la larga caminata que le espera y que comienza a las 21 horas cuando cruza el río Rivera del Chanza. Llega a Portugal el día 30 de abril a las 16 horas, concretamente Santo Aleixo, donde para poder proseguir su viaje vende un traje y un reloj que le había regalado Vicente Aleixandre por su boda. Tras conseguir unos escudos para poder adquirir productos en la Portugal del dictador Salazar, sigue su camino hacia Moura, en cuyas inmediaciones fue apresado el 3 de mayo de 1939 por las autoridades portuguesas que habían sido avisadas por el mismo individuo que le compró los enseres, quien lo vendió por 5 pesetas. Posteriormente fue trasladado a Rosal de la Frontera, que sería el comienzo de un itinerario por diferentes prisiones que no fue precisamente un camino de rosas.

Expediente de la detención en Portugal

                Realmente, su detención no se debió en un primer momento a un tema político ni ideológico, sino por cruzar de forma clandestina la frontera y no tener documentación para haber pasado a suelo portugués, es decir por inmigración ilegal. Pero desde un primer momento el agente Antonio Márquez Bueno, sabía que se encontraba ante una importante personalidad de ideas izquierdistas y defensor de la República.

Atestado realizado en Rosal de Frontera

                Tenía entonces 29 años, pero a pesar de su joven edad empezó a tener un profundo deterioro físico debido al maltrato y tortura al que lo sometieron sus captores, llegando a perder la audición del oído izquierdo, aunque en una carta que le escribió a su mujer Josefina tres días después de su encarcelamiento y que se conserva en este mismo centro le explica que lo tratan bien, que le dan de comer y que se encuentra en buen estado.

Recreación de la celda en la que estuvo Miguel Hernández

                Pero lo que escribía en esta carta no era cierto, el hambre fue la tónica general durante la estancia de cinco días en la prisión del municipio antes de ser trasladado a la prisión provincial de Huelva. Solo se mitigaba un poco el hambre con la comida que le hacía llegar Manuela, esposa de Francisco, preso que compartía la celda con el poeta. Esta mujer hablaba con su marido por un ventanuco y le pasaba comida, llegando a darle comida también para el escritor. Cuando Miguel Hernández es trasladado a Huelva, Manuela le lleva, envuelto en papel de estraza un chorizo que tenía reservado para comérselo con sus hijos cuando su padre saliera de la cárcel. Miguel Hernández, en agradecimiento, le entregó un poema que había escrito en la celda en un papel de estraza, donde agradecía el buen trato dispensado por Francisco y su esposa Manuela, quien incluso le lavaba la ropa. El poema que hoy día se encuentra en paradero desconocido, llevaba por nombre “hombre encarcelado” e iba acompañado del dibujo de un barco que Miguel pensaba coger en Lisboa para dirigirse a América al igual que muchos otros exiliados republicanos españoles.

Centro de interpretación sobre la vida y obra de Miguel Hernández en la Casa de la Cultura

                Su salida hacia la cárcel de Huelva es la continuación de un itinerario por diferentes prisiones españolas, en las que debía cumplir 30 años de pena que le caerían, pero que no cumplió ya que murió de tuberculosis en la cárcel de Alicante el 28 de marzo de 1942 a los 31 años.

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